Me gusta intentar abrazarte y mirar al techo contaminado de cielo. Mientras duermes me gusta perderme por tu geografía, caminar por tu piel de asfalto, saltar tus pestañas de flores, esconderme en tus calles infinitas como en piernas de carne morena. Mientras duermes me gusta consumirme en tus rincones oscuros disparando alientos de bromuro.
Me gusta intentar tumbarme sobre ti y respirar el aire que corre entre las terrazas donde duerme la ropa tendida. Mientras duermes me gusta mirar tu paisaje, disfrutar de la ávida infinitud de las avenidas, buscar los besos entre los tejados y las nubes, apoyarme en cada farola encendida como en pechos de carne morena. Mientras duermes me gusta resucitar en tus parques solitarios bailando con delfines de acuario.
Estás preciosa mientras duermes. Y tú lo sabes. Sabes que estás preciosa mientras duermes.

